martes, 9 de octubre de 2012

El pasado Día del Ángel 2012, en Zújar

El Santo Ángel de Zújar con su rosca de pan al brazo

 

El pasado martes 2 de octubre, después de un fin de semana de lluvias intensas, un día radiante albergó la festividad del Santo Ángel, co-patrón de Zújar. Desde finales de los 70 del siglo pasado, esta festividad sólo conservó un día, el 2 de octubre, trasladándose la feria que le sucedía, al mes de agosto. Así, nuestra actual Feria de Agosto, que se celebra del 12 al 15 del mencionado mes, fue fruto de un traslado desde octubre, con el fin de que pudieran disfrutar de ella la numerosa población emigrante que, en el verano, acudía desde Cataluña, Madrid, el Levante o desde cualquier lugar del mundo, y así potenciar el consumo en nuestro pueblo. Desde entonces, la festividad del Santo Ángel quedó menguada, resistiendo gracias a la numerosa participación popular en torno al tradicional reparto de roscas.

Por la Calle Padrón

Este año, tras la misa celebrada a las 11 de la mañana, en la que intervino el Coro “Villa de Zújar”, se inició la tradicional procesión del Ángel, exhibiendo su enorme rosca colgada del brazo. La salida, desde la Iglesia, tuvo lugar pasadas las 12 del mediodía, mientras un sol fuerte y picante descendía esquivando los tejados de calles antiguas, mientras el calor iba creciendo lentamente, al ritmo de los compases de la banda de música de la ACVC de Zújar que acompañaba el paso de los costaleros. Como de costumbre el recorrido se inició en la Plaza Mayor para ascender por la Cuesta de las Campanas, mientras se escuchaba la marcha “Virgen de los estudiantes”, para posteriormente atravesar la Calle Mimbreras y entrar en el barrio de El Lugar. Cuando el Ángel pisaba los adoquines de la Calle Padrón, la banda tocaba “Esperanza Macarena” para volver sobre sus pasos y sentir el sol en la cara por la Calle Jabalcón. Pasado el Ayuntamiento, a la altura del antiguo Caño Cuartel, fueron los sones de “Aniversario Macareno” los que volaban hacia los balcones próximos. Con paso lento, cansino, pero sin pausa, la procesión atravesó los barrios de Los Nogales y Barrio Nuevo hasta llegar a la Cuesta del Molinillo, en cuyo descenso, la banda de música interpretó “Amargura Coronada”. Al llegar a la Calle Molinillo, la banda hubo de cortar la marcha procesional que había iniciado (“Concha” para más señas) ante la algarabía y el tumulto que se había organizado de manera espontánea, como todos los años, ante los grandes canastos que rebosaban de roscas, a pesar que, este año, había menos visitantes al coincidir la Fiesta del Ángel con un día laborable.

Bordeando el barrio de Los Nogales, junto al Parque de la Almazara, con la Banda de Música y el Cerro Jabalcón como telón de fondo.
 

Y comenzó la vorágine de la rueda infinita, o mejor dicho de la rosca sin fin. Porque los niños (y algunos no tan niños) no paraban de dar vueltas a la Iglesia con tal de volver a pasar ante los canastos y conseguir otro par de roscas, hasta alcanzar un número considerable de ellas.

La festividad de los Santos Ángeles Custodios o del Ángel de la Guarda, es una de las más antiguas de Zújar que aún subsiste y que, probablemente, data desde finales del siglo XVI. La noticia más antigua data de 1590, cuando la población de Zújar emite un voto a favor de la protección del Ángel. Desde sus inicios, la devoción al Santo Ángel estuvo unida a la búsqueda de protección, contra la muerte, la miseria, el hambre, la violencia, las epidemias, las sequías y catástrofes de toda índole. Dentro del catálogo de desastres uno de los más importantes fue el de la plaga de langostas. En este sentido, en 1634, ante la llegada de la langosta y el peligro que suponía para las cosechas, el pueblo de Zújar se encomendó a sus santos patronos a saber: la Virgen de la Cabeza, el Santo Ángel y San Roque. Fue este el origen del reparto de la rosca del Ángel, como símbolo de solidaridad comunal ante las desgracias de sequías y plagas que menguaban las cosechas, y como acto de caridad para asegurar que niños y forasteros pudieran paliar los efectos de la escasez.

Desde entonces, cada 2 de octubre, en la festividad del Ángel, en Zújar se reparten roscas de pan a todos los asistentes. Desaparecida la antigua Hermandad del Ángel, es el Ayuntamiento el encargado de recoger los donativos para sufragar los gastos de las roscas. Hasta los años 70 del siglo XX, estos donativos se hacían, sobre todo, en trigo. En la actualidad el domingo anterior al 2 de octubre, un grupo de personas pasan de casa en casa solicitando la voluntad de los vecinos. En los años en los que no se llega a recoger donativos suficientes, el Ayuntamiento sufraga la diferencia.

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